
Durante el periodo neonatal el 90% de los niños presenta alguna lesión en la piel siendo la mayoría transitorias y sin importancia medica. Sin embargo, también existen enfermedades que se pueden manifestar en ese momento tales como infecciones o problemas genéticos las cuales deben ser diagnosticadas y tratadas por un dermatólogo con experiencia. La piel del recién nacido es diferente a la del adulto y es el primer órgano de contacto del niño con el medio ambiente y con sus padres Es mas susceptible a agentes irritantes externos como cremas, lociones, jabones, etc. por lo que debe ser tratada en forma cuidadosa.

La dermatitis atópica es una enfermedad que afecta entre el 5 y 20% de los niños y su frecuencia se ha triplicado en los últimos años. Se caracteriza por ser una piel extremadamente sensible, enrojecida, inflamada y que pica mucho. Tiene predisposición genética y se relaciona con otras enfermedades alérgicas como la rinitis y el asma. Para su tratamiento es fundamental la relación entre los padres y el dermatólogo quien indicará en forma precisa los cuidados que necesita el niño. Su evolución es prolongada con periodos de mucha actividad y otros con menos síntomas pero siempre se deben mantener los cuidados con cremas especiales y evitando los factores desencadenantes.

Es una enfermedad benigna y autolimitada de los primeros meses de vida. Su causa es desconocida y no tiene importancia para la salud general del niño. Se caracteriza por lesiones rojizas y escamosas que se ubican en el cuero cabelludo, frente, pliegues de flexión como axilas, zona retroauricular, zona inguinal y cuello. El dermatólogo o pediatra indica los cuidados necesarios y responde rápidamente al tratamiento con shampoo y cremas especiales.

Se denomina dermatitis del pañal a toda erupción cutánea que se observa en las áreas cubiertas por el pañal. Es la enfermedad de la piel mas frecuente de la infancia y generalmente las madres saben manejarla en forma adecuada. Se debe a múltiples factores como la humedad de la zona, el contacto con orina y deposiciones y al uso de sustancias irritantes localmente como talco, jabón u otros. Si una dermatitis de esta zona no mejora en 3 a 4 días o aparecen heridas se debe consultar al pediatra o dermatólogo ya que puede haber una complicación como infección por hongos o bacterias. El tratamiento consiste en un aseo adecuado y evitar el contacto con los factores que la provocan

Los hemangiomas son los tumores más comunes de la infancia siendo mas frecuentes en niñas y en prematuros. Son de origen vascular y se caracterizan por un período de crecimiento, seguido por uno de estabilización e inactividad, para finalmente involucionar y desaparecer espontáneamente en la mayoría de los casos. Su causa es desconocida y por lo general tienen una evolución benigna excepto en ciertas ubicaciones como la cara o la zona del pañal donde tienen complicaciones: ulceración, impacto psicológico o alteración de alguna función (alimentación, visión, audición, etc.). Siempre se debe consultar al dermatólogo para definir si el tratamiento será conservador o si es necesaria alguna intervención.

Muchas enfermedades presentan despigmentación de la piel en los niños, algunas son benignas y transitorias, en cambio otras son de gran importancia por su impacto estético. Dentro del primer grupo hay lesiones de tipo “lunares” blancos, manchas por piel seca en alérgicos llamadas “empeines”, cicatrices de traumatismos, etc. El segundo grupo incluye infecciones y el vitíligo, el cual es muy frecuente y se caracteriza por manchas blancas desencadenadas por un factor emocional. El reconocimiento y tratamiento de estas enfermedades es realizado por el dermatólogo.

El prurigo es una enfermedad frecuente en los niños que se caracteriza por brotes de granos o pequeñas ampollas que pican mucho, especialmente en períodos de primavera y verano. Se debe a una hipersensibilidad a las mordeduras o picaduras de insectos (pulgas, zancudos, hormigas, etc.). Aparece desde primer año de vida y en algunos casos los brotes se mantienen hasta la adolescencia. El tratamiento del brote es con antihistamínicos por períodos de 3 a 4 semanas y hay que educar especialmente a los padres en la prevención del contacto con animales que son la principal fuente de insectos. Se debe consultar al dermatólogo para recibir las indicaciones correspondientes

La piel, por ser el órgano más grande del cuerpo y por estar en contacto con el medio externo es muy susceptible a contraer todo tipo de infecciones. Existen infecciones por bacterias (impétigo, foliculitis, celulitis), hongos (tiña capitis, onicomicosis), virus (herpes verrugas, moluscos contagiosos) y parasitarias (sarna, pediculosis). El diagnostico y tratamiento oportuno de ellas por el dermatólogo va a permitir la prevención de sus complicaciones, que pueden ser graves.
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